Hay muchas personas que defienden el hecho de que “cada
uno quiere a su manera” y de esa forman ponen punto y
final a cualquier queja que pueda expresar quien no se siente querido. Eso de
“querer a su manera” siempre me ha parecido una falacia, ciertamente. Es como
cuando me querían convencer de aquello tan terrible de “la letra con sangre
entra” o lo otro de “quien bien te quiere te hará llorar”. Pues no señor, las
tres afirmaciones son bárbaras, erróneas e inventadas para engañar y someter.
Es como hablar del tiempo. Si llueve a cántaros, ¿significa
eso que hace mal tiempo? Pues depende. Siempre depende. Porque el agua es vida
y la sequía muerte. Y si brilla el sol un mes entero, ¿significa eso que hace
buen tiempo? Pues lo mismo.
Así que no será la lluvia ni los rayos de sol lo que hay que
identificar con bondad o maldad sino la “percepción” de la Tierra en ese
momento. Y eso es lo que importa de verdad también en la forma de expresar los
sentimientos amorosos, la forma en que los perciben los demás.
Yo me doy cuenta de que alguien no me quiere cuando lo que
percibo de esa persona me hace daño. O me deja indiferente. A partir de ahí,
todo es posible, pero si no llegamos a ese umbral en el que me siento cómoda, a
gusto, calentita con la cercanía y deseosa de que dure un poco más… no hay nada
que hacer.
Cuando alguien evita los gestos y palabras cariñosas, cuando
no me toca ni me besa ni me abraza…que no me diga que me quiere “a su
manera”.
Cuando alguien rechaza mi compañía –o no la busca- que no me
haga creer que me quiere.
Cuando alguien me tiene como último recurso para que le
ayude y no como compañía para compartir… que no me diga que me quiere.
Cuando alguien sólo sabe pedir y se olvida de dar, que no
hable de amor conmigo.
Cuando alguien da por supuesto que tiene mi amor y no se
esfuerza en cuidar el suyo…que no se diga a sí mismo que me quiere.
Y eso sin hablar del respeto, de la comprensión, de la
fidelidad y la honestidad que se supone deben sentir entre sí las personas que
se quieren.
Y cuando me manifiesto al respecto, en más de una ocasión me
he tenido que tragar el sapo ése de: “si yo es que te quiero a mi manera”
o esa absurdidad de: “es lo que hay”.
Pues no y mil veces no. Sólo hay una forma de amor válido:
aquél que hace sentirse bien, en paz y feliz a quien lo da…y a quien lo recibe.
Porque el amor es libre y a nadie le ata más de lo que su
corazón permite.
En fin.
LaAlquimista
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