He ido guardando en la trastienda de mi corazón los amores
muertos que voy a tirar esta noche a la hoguera de San Juan. Amores que
nacieron muertos, como esos niños que son luz y a la luz van. Amores que
vinieron a la vida con el cordón umbilical asfixiando el alma y que no fueron
bien acogidos. Amores que se esforzaron durante años en decirse un te quiero
que no pudo ser porque no había voluntad de que fuera. Amores de todo tipo. Porque
todos tenemos acurrucado, ahí en el fondo del corazón, un amor que pudo haber
sido y no fue y que nos lleva destapando la tristeza con más frecuencia de la
que desearíamos.
Hay a quien le ha faltado el amor de la madre, el más
necesario por natural, básico y primigenio. O el del padre, figura referente de
equilibrio, seguridad y autoestima. Hay quien comparte sangre que en vez de
amor rezuma hielo y arrastra durante toda su vida el trauma de no ser aceptado
por su familia biológica. Ahí están también los amores que quisieron construir
un futuro, un deseo, en forma de núcleo y que fueron cualquier otra cosa menos
amor. Amores divorciados en el momento mismo de firmar los papeles… Porque
todos somos hijos y hemos podido ser amados…o no.
Esta noche es la noche ideal para hacer un sortilegio de
andar por casa, un pequeño rito que no va a ninguna parte pero que puede
aliviar tanto, por eso esta noche lo quemo todo aunque me duela y tenga que
llorar encima de la pequeña hoguera que arderá en la playa, entre tantas otras
que quemarán viejas ilusiones, proyectos imposibles, cariños desterrados.
Porque son verdades como puños las que nos están quemando
todo el año en el fondo del corazón y nos da tanto miedo, pero tanto, tanto
abrir las puertas que se van convirtiendo en una bola que aprieta y empuja,
escuece y araña…
Esta noche iré a la orilla del mar y, escondida entre el
gentío, con la mano entre las manos de quien me quiere de verdad, quemaré para
siempre los amores que quise tener y no pude retener.
Y cuando las cenizas se eleven entre el fragor de petardos y
luces de fuegos artificiales, cuando las pavesas inicien su viaje sin retorno
hacia la noche, la luna, el mar y el olvido, secaré mis ojos y sabré que ya
nunca más tengo que sufrir por quien no supo o no pudo quererme.
Lloraré de alegría por el amor compartido con quienes me
aman: mis hijas, el hombre que siempre es aunque no siempre esté y mis amigas y
amigos del alma, benditos sean todos ellos. Hasta por mi perrillo que me adora…
Feliz noche de San Juan. Feliz solsticio de verano. Feliz
hoguera para siempre.
* Sugerencia inocente: escribo en un papel todo lo que quiero
apartar de mi vida, haciendo hueco en mi corazón. Escribo a continuación con
qué quiero rellenar el espacio libre. Nadie dice que funcione, pero con creerlo
suele bastar a veces...
LaAlquimista
Por si alguien desea contactar:
Laalquimista99@hotmail.com



Cerrar etapas y comenzar con otros sueños. Tu escrito me ha calado hondo, y me ha retrotaído a otro tiempo.En mi vieja ciudad, que fue sepultada bajo el lago, se festejaba la noche de San Juan con fogatas. Con el cambio de ciudad esta costumbre, como tantas otras, desapareció. Gracias por recordármela. Haré una pequena fogata en mi fondo y seguiré tu sugerencia. Un abrazo de BELI.
ResponderEliminarBeli
EliminarEn España sigue habiendo fuegos de la víspera de San Juan por doquier. Creo que es porque tenemos demasiados sueños por cumplir todavía y demasiados malos recuerdos por arrojar al olvido...
Me alegro muchísimo de haberte servido de algo.
Un abrazo.
Alqui.