“Alergia al marido”.
Es una hipersensibilidad latente durante el invierno y que
se manifiesta ante los primeros capullos en flor produciendo una comezón en
extremo desagradable que afecta sobre todo a las hembras de la especie que se
sienten observadas, deseadas, codiciadas e incluso perseguidas por los maridos
ajenos mientras que en el propio se da el caso común de tener,
“Alergia a la esposa”.
Es la reacción extraña que le asalta cada equinoccio de
primavera al macho de la especie (humana) al observar el florecimiento
repentino de TODAS las hembras de la especie (humana), perfumadas de feromonas
y de nada más. Entra en franco litigio con la alergia anterior. Se cura con la
llegada del otoño.
“Alergia al compromiso”
Ataca sobre todo al macho de la especie (humana) que ve que
se acerca el destape primaveral y decide pasar los próximos seis meses
picoteando de flor en flor para volver al invernadero de siempre cuando se acerca
el otoño.
“Alergia a la comida basura”
Se da comúnmente en la hembra de la especie (humana) que
desarrolla de repente una fobia visceral hacia la dieta alimenticia que ha
seguido durante todo el invierno –léase alubias, garbanzos, pizzas,
hamburguesas, comidas preparadas y/o congeladas, pasteles, frutos secos y
chocolates en general- sintiendo la necesidad imperiosa de alimentarse de
vegetales, frutitas y yogures desnatados. Dura hasta que termina la temporada
de playa.
“Alergia a las vacaciones”
Se ensaña con los individuos de la especie (humana) en edad
madura sobre todo y máxime si se trata de volver al pueblo en verano. Comienza
desde ahora mismo el sufridor paciente a tener tics nerviosos cada vez que se
habla de fechas, planes, itinerarios y familia política. Suele ser devastadora
con graves consecuencias que pueden durar hasta las fiestas navideñas.
“Alergia al trabajo”
Esta es una alergia recidivante durante todo el año, pero
con períodos de intensidad inusitada por el hecho de que cada vez oscurece más
tarde y el individuo de la especie humana (hembra o macho) se retrae en
retirarse a su madriguera al caer el sol, desarrollando hábitos latentes que
inhiben el sueño por lo que al día siguiente el desempeño laboral ve mermada su
eficacia. Se arregla con una semana de baja por enfermedad ficticia.
Supongo que hay más, pero ahora mismo estoy en una fase
acelerada de “disritmia circadiana” y se me han agotado las neuronas en activo.
En fin.
LaAlquimista
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