Hoy por decreto ley voy a dejar atrás las melancolías del
invierno; como obediente ciudadana acepto sin rechistar la fecha del día: 21 de
Marzo, inauguración oficial de la primavera en este año de mi vida que,
ciertamente, será irrepetible. Hoy la noche y el día tendrán la misma duración
en todo el hemisferio, ni un minuto más, ni un minuto menos, la luz y su
ausencia en perfecto equilibrio, me brindarán la oportunidad que tres meses
enteros he estado esperando, para poder situarme en el fiel de la balanza,
absolutamente serena, erguida, estable.
Y quiero compartirlo contigo. Sí, contigo. ¿Por qué no?
¿Acaso no tenemos tantas fechas impuestas ante las que nos rebelamos fieramente
porque sabemos que son espurias, exentas de esa luz y belleza que tanto
deseamos?
El equinoccio de primavera no vende nada; yo tampoco vendo
nada. Tan sólo celebro.
Empiezo el día con el germen de todas mis sonrisas en los
ojos. La luz del amanecer la hago mía, sí, es mía y tan sólo mía. Cierro y abro
mis párpados aprehendiendo la intensidad del reflejo solar. Ahora mismo, en
cualquier momento, aunque ya haya sonado el ángelus de Millet, aunque el aroma
del café sea únicamente un recuerdo, aunque estés entre la sombra, detente un
instante, cierra los ojos y vuelve a abrirlos y en ese instante sencillo,
íntimo y eterno, siente que la primavera está naciendo sólo para ti.
¿Por qué no?
Y celébrala, sal a su encuentro vestida de esperanza, deja
atrás las cadenas que te atan al oscuro invierno; de un tirón certero
desembarázate de las rémoras que vinieron del frío y que han sobrevivido
gracias al aliento que tú les diste, no se lo regales más, ahora cambia el
viento, las semillas de la nueva ilusión deben volar y encontrar su refugio en
cualquier regazo inesperado, la vida se inventa a partir de hoy con su propia
poesía… !No la dejes escapar!
Si crees que no tienes amor, mira tan sólo unos instantes
dentro de ti y despiértalo de su letargo.
Si piensas que estás sola, abarca con tus brazos el contorno
de tu corazón y siente que sigue latiendo.
Si sientes dolor en lo profundo, abre la ventana y abraza a
todo el mundo que sufre por no tener todo lo que tú tienes.
Si esperas que la vida llegue a ti, cálzate las botas de
siete leguas y sal a su encuentro para que pueda reconocerte.
Si no te llega el calor del sol, espera. Las nubes siempre
acaban dejándose mecer por el viento.
Pero sobre todo, prométete a ti misma que vas a ser un poco
más feliz.
Para que este equinoccio de primavera sea igual de bello
para ti como para mí.
(Dedicado a mis mujeres amigas que quieren luchar y a mis
amigos hombres que están luchando).
LaAlquimista
Por si alguien desea contactar:
Jean Michel Jarre. “Equinoxe 4”

Bellisimo texto, me ha encantado. Muchas gracias. Saludos desde EEUU.
ResponderEliminarHola!
ResponderEliminarPero ¿cómo puede leer mis palabras alguien desde EEUU?
Me parece increible!
Gracias por darme ánimos.
Un fuerte abrazo desde España.
alqui.
http://blogs.diariovasco.com/apartirdelos50/
el link del periódico en el que se publica mi blog diariamente...