lunes, 14 de febrero de 2011

Al día siguiente de San Valentín. Un relato.




“No es el olor a café proveniente de la cocina lo que despierta a Martina esa mañana sino el efluvio artificial con que venían bañadas las rosas rojas del ramo que le regaló ayer su marido. A ella no le gustan especialmente las flores o será que le parece un dispendio un poco estúpido, algo tan efímero y perecedero –como su amor-, cuando sin duda alguna se pueden comprar tantas cosas que duren más por el mismo astronómico precio de un ramo de veinticuatro rosas, y encima rojas. Veinticuatro, una por año.

Espera a escuchar el golpe sordo de la puerta que anuncia que el campo está libre para levantarse y dirigirse al cuarto de baño. Siempre ha dicho que es lo que más le fastidia de la convivencia, entrar recién despertada en un baño que no está limpio –y mira que ella lo limpia todos los días-, inaugurar su día con los efluvios y restos del aseo de otro ser humano, la ducha con pelos, el lavabo con restos de espuma, la taza tan a menudo salpicada… la peor manera de empezar el día.

Cuando ayer tarde volvió su marido a casa después del trabajo parapetado detrás de aquel enorme ramo de rosas rojas se quedó paralizada de estupor. Por su mente pasó –en el transcurso de pocos segundos- toda una vorágine de posibilidades: algo va a pedir, algo se quiere hacer perdonar, se ha vuelto loco… ese ramo de rosas con la excusa de la fecha era tan extemporáneo como cualquier detalle de atención por parte de él, que tanto los escatimaba desde hacía tantos años. Además del dineral que cuestan las flores y lo tacaño que siempre ha sido.

En novelas y películas avisan a las malcasadas del significado de los regalos a destiempo, mal agüero, preaviso de despido, si es que es de manual… lástima no poder hablar con su madre, lástima no tener ninguna amiga a mano…

Recalentó el café que quedaba, siempre menos de una taza, -la fea costumbre de él de tomar taza y media-, le añadió un poco de leche y mientras lo sorbía, de pie en la cocina, pasó revista a lo poco que quedaba por revisar de su matrimonio, una nebulosa de días, meses y años indistinguibles unos de otros salvo por hechos puntuales imposibles de olvidar: cuando lo del aborto y la subsiguiente operación, cuando lo de la depresión, el año que se murió su madre y las canas que la invadieron sin remisión. Luego, los silencios, tan a mano, envolventes y protectores, utilizados por ambos con generosidad, abundando en ellos diariamente, fabricando una campana protectora en la que se metieron ambos, pero cada uno en la suya…

Recoge la ropa que él utilizó ayer y, como de costumbre, la huele inquisidoramente. Tabaco y olores agrios. Registra bolsillos por si ahí están los rastros. Tampoco hoy descubre nada. Pero a ella no la engaña con un ramo de rosas por San Valentín.”

Laalquimista
http://blogs.diariovasco.com/apartirdelos50

4 comentarios:

  1. Después de abrazos y besos de sus peques,él suave y serio la felicitó por su aniversario.
    Ultimamente la relación estaba enrarecida,habían sucedido demasiadas cosas y faltaba entre ellos tiempo de calor y conversación fluida ...
    Era domingo y la situación decidió que se quedarían en casa, lo decidió ella poniendo excusas a familiares y amigos para vivir ese día entre las cuatro paredes del llamado hogar.
    Llamaron al timbre, era de la floristeria, traían un precioso centro floral que ella recogió sin sobresaltos y sin sonrisa, abrió el sobre , leyó ,dió unas monedas al chico, cerró la puera, situó las flores donde tenía costumbre y les dió las gracias a sus niñas.
    - que bonito , aquí pone "De tu marido y tus niñas que te quieren mucho".(les dijo a las pequeñas que curiosas querían saber de qué iba todo aquello).
    Mientras , él revoloteaba alrededor de su mujer y de las flores ,inquieto, nervioso , expectante, perplejo y mudo , ella entristecida y altiva a la vez continuó en silencio como si nada estuviera sucediendo .
    -(en voz baja se dijo) si quiere decirme algo que empiece, pero no me tiraré a sus brazos por un puñado de flores , hay demasiadas cosas pendientes como para ...
    - ¿te ha gustado el centro, quién te lo envía ?
    _ ¡ qué gracioso!(le espetó ella con sonrisa y tono amargo) y volvió a su mutis mientras ponía la mesa .

    Acostó a las pequeñas a la hora de la siesta y se quedó dormida con ellas .Una mano acogía la manita de la más pequeña ;su brazo izquierdo, recogía la cabecita de la mayor que se había dormido sobre su pecho.

    A media tarde él llamaba ante ella a la floristería preguntando irritado quién era el que había enviado las flores a su domicilio.
    Ella le dejaba hacer , atónita y a la vez sorprendida de semejante actuación...
    Pasada una hora,llamaron al timbre otra vez. Eran de la floristeria pidiendo disculpas por el error, recogieron el centro que se había pasado todo el día de aniversario en su casa y se lo llevaron, probablemente (pensó ella) , al domicilio que estuvo esperando todo el día el amor de un marido ausente que , como siempre , se acordaba tarde del aniversario de su compañera y con excusas , como siempre , le mandaba las rutinarias palabras sobre el papel, las flores que ya no tenían fragancia ni tersura ,y ella aceptaría , como siempre , que él era un despistado ,que se acordaba siempre de ella y que la quería mucho aunque se enconntrara en domingo a cien quilometros de su hogar.

    Òliba @@

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  2. Nunca pensé la perspectiva que has dado al día siguiente del día San Valentín.
    Siempre creí que era el día que los grandes centros comerciales contaba sus grandes ganancias por los sueños de amor de vivir en pareja.
    Pienso que parte de lo que cuantas es la vida cotidiana o diaria que el día siguiente parece más escandalosos que otro día normal, sin regalitos y corazoncitos de enamorado.
    No quiero crea ninguna crispación con nadie de las cosas que se debe aguantar por el hecho de vivir en pareja y aguantar las cosas menos agradables de los demás o de uno mismo.
    Siempre que llega este día recuerdo ha un compañero bastante bruto que decía que el mejor regalos que se le podía dar ha una mujer era media docena de bragas. Pues gozabas cuando se las podías y se rompía la relación siempre te quedaba el recurso de pedirla las bragas que tenía que eran tuyas. (JEJE).

    Un saludo
    Fernando

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  3. Oliba

    Buen relato, le has dado la vuelta en un puro ejercicio literario bien ponderado...

    El desamor es la posibilidad más segura del amor, pero parece que somos ciegos a la realidad. Es como ir a jugar a un casino y pensar que sólo se puede ganar, que no podemos perder...

    !cuánta confianza estúpida! Creer que el amor es eterno es como pensar que nos merecemos que nos quieran y nos adoren sin poner de nuestra parte... En fin.

    Por lo menos vamos teniendo las cosas claras...

    Un abrazo.

    Alqui.

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  4. Fernando

    Efectivamente, tu compañero es un bruto sin perdón. O un graciosillo...

    El amor hay que celebrarlo. Incluso el 14 dFebrero. Cuando lo he tenido así lo he hecho y me ha sabido a gloria bendita. !A quién le amarga un dulce...!

    Besos camineros.

    alqui.

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